¿Cuál es la Historia?

Tres Estados cuentan su relato: Argentina, Brasil y Uruguay

¿Porqué el Uruguay es independiente, cómo fué, que creemos en cada país?

Las versiones comparadas de nuestra Historia vistas desde cada lado

La historia que aprendemos en la escuela, entre nuestros 6 y 12 aproximadamente es una versión que por los mismos destinatarios debe tratar de simplificar y sintetizar los hechos y conclusiones. Es un recorte de la historia oficial, no lo digo peyorativamente, sino que los Estados cuentan su versión de los hechos para justificar su propia existencia. Esta historia que aprendemos de niños y adolescentes con los formatos típicos escolares de los actos conmemorativos y las representaciones, quedan y persisten en nuestra memoria  para toda la vida.

Por ejemplo,¿Cómo recordamos el 25 de mayo de 1810? En general la pintura lo muestra lluvioso y el Cabildo se ve rodeados de una multitud de personas con paraguas pero aparentemente no tenían paraguas, por lo menos la mayoría. ¿Fue lluvioso…? Otra: San Martín fue en un caballo blanco a cruzar los Andes, como lo inmortalizan los pintores y la leyenda, hoy sabemos que lo hizo buena parte en camilla y montado en un burro. ¿Importa al nivel de un chico de 10-12 años? 

Obra del artista Ceferino Carnacini realizada en 1938 que ilustró los billetes argentinos de la segunda mitad del siglo XX

De todas maneras estos acontecimientos no se ven desvirtuados por la recreación artística y escolar, ambos hechos el 25 de mayo y el cruce de los andes por San Martín fueron ciertos.

Muchas de estas enseñanzas como tantas de la escuela, sobreviven a través del tiempo y formarán parte de la explicación que le damos a las cosas. Los estudios posteriores y la experiencia muchas veces, no profundiza, ni modifica esas concepciones escolares para dar lugar a un conocimiento más profundo y en algún punto más preciso o verosímil.

Entonces voy a abordar en este punto: ¿Qué dice la historia escolar sobre lo que pasó en las Provincias Unidas del Río de la Plata en la guerra con el Brasil para quedar divididos en dos países?.  No obstante en el conflicto hay un actor más:  Brasil. Por lo tanto vamos a ver que dicen ellos también. 

Para esto he elegido textos escolares de la enseñanza  K-12 de cada país de cada pais.

Versión Oriental (Uruguay) del Uruguay

De la Biblioteca Digital Ceibal hemos tomado algunos textos publicados de Nahum, Benjamín, Breve historia del Uruguay independiente, Banda Oriental 2011, destinado a estudiantes y docentes de educación pública.(ANEP)

Capítulo IV La Independencia

La resistencia a la anexión estalló pronto entre los orientales: el Cabildo el Cabildo de Montevideo Consolidaría el comercio  y la asociación secreta de patriotas “Los caballeros orientales” protagonizaron en 1823 una revolución que fracasó por falta de apoyos suficientes. Muchos debieron exiliarse en Buenos Aires desde donde prosiguieron los trabajos revolucionarios.

Estos hallaron concreción en 1825: un pequeño cuerpo expedicionario de no más de 40 hombres comandado por Juan Antonio Lavalleja, conocido por la posteridad como los 33 orientales desembarcó en el territorio oriental el 19 de abril de 1825. Recogiendo otra vez la adhesión de gauchos y caudillos, toda la campaña los apoyó y se pudo constituir un Gobierno provisorio en Florida el 14 de junio.

Este Gobierno designó a Lavalleja como jefe militar y convocó a elecciones para una asamblea que el 25 de agosto de 1825 proclamó la independencia de la provincia y su Unión a las demás provincias Unidas del Río de la Plata.

Frente a las victorias orientales sobre los brasileños en rincón el 24 de septiembre y sarandí el 12 de octubre el Congreso constituyente argentino decidió aceptar la incorporación de la provincia oriental hecho que provocó la declaración de guerra de Brasil a las provincias Unidas del río de la plata el 10 de diciembre tras el triunfo de las fuerzas provinciales en Ituzaingó el 20 de febrero de 1827 se abrieron paso las tratativas de paz con la mediación de Gran Bretaña que se sentía perjudicada en sus intereses por la guerra en el río de la plata Y el bloqueo brasileño al puerto de Buenos Aires.

Lord Ponsonby, enviado de Londres, propuso como solución la independencia total de la provincia (medio de restablecer la paz en el plata que consolidaría el comercio inglés y forma de impedir que fueran dos grandes Estados Brasil y Argentina los que dominarán en exclusividad del estuario del río)

La idea de la independencia absoluta había ganado también a la mayoría de los orientales los que no eran ni serían jamás argentinos y brasileños esa solución fue la que se adoptó en definitiva por la convención preliminar de paz del 27 de agosto de 1828 que tenía serios defectos pues no establecía los límites del nuevo estado fuente de conflictos futuros con el fronterizo brasil y reconocía la voluntad independentista del pueblo oriental.

Brasil y las provincias argentinas ratificaron la convención el 4 de octubre de 1828 y el 22 de noviembre se instaló la Asamblea Legislativa y constituyente del Estado que procedió a redactar una Constitución que finalmente se estableció régimen presidencialista en el Poder Ejecutivo un legislativo integrado por la Cámara de Senadores y la Cámara de Diputados alta Corte de Justicia derechos y libertades individuales religión católica oficial aunque se podría deducir de otros artículos del texto a la libertad de cultos administrativo centralizado elección del presidente de la República por la Asamblea General reunión de ambas cámaras provisión a los militares para integrar el legislativo y suspensión de la ciudadanía y por lo tanto del derecho a votar a los peones jornaleros Y A los analfabetos Entre otros estos dos últimas disposiciones Dejaron fuera de la vida política a la mayoría de la población YA muchos de los dirigentes políticos más importantes por su condición de militares restándole vigor la norma constitucional y debilitando su vigencia en el futuro La Constitución fue jurada el 18 de julio de 1830 y así nació y así comenzó el Uruguay su vida independiente

Resumen

El ansia de libertad de los orientales renovada con la cruzada libertadora estímulo ambiciones territoriales de los Estados vecinos que entraron en guerra para apropiarse de este territorio la intervención de Inglaterra trajo la paz pero la independencia fue el fruto de la incesante lucha de los orientales.”

Versión Occidental (Argentina) del Uruguay

Nuevo Manual Estrada VI grado, Editorial Estrada, Segunda Edición 1966

Manual que usé cuando hice el mi sexto grado de primaria allá por 1971 en la ciudad de Buenos Aires

Los portugueses, según vimos, habían ocupado la Banda Oriental. En 1821 resolvieron incorporarla a sus dominios con el nombre de provincia Cisplatina;  luego en 1822, cuando el Brasil se proclama independiente de Portugal convirtiéndose en Imperio, aceptó la resolución anterior y declaró al Uruguay incorporado a su territorio.

El Gobierno de Martín Rodríguez (Gobernador de la Provincia de Buenos Aires entre 1820-1824)  encargado de las Relaciones Exteriores de nuestra patria inició gestiones diplomáticas para obtener por medio conciliadores y pacíficos la devolución de la banda oriental a las provincias Unidas en septiembre de 1823 el doctor Valentín Gómez presentó ante la corte brasileña-  Seis meses después, el gabinete imperial rechazaba la gestión diplomáticos del plenipotenciario argentino negándose categóricamente a la devolución por considerar legítimos los títulos en que Brasil apoyaba su dominio sobre la provincia oriental; aducía que los mismos habitantes, por libre espontánea voluntad, aceptaban unir su suerte a los destinos del pueblo brasileño. Nada sin embargo, era más contrario a la verdad. Fracasada su misión el diplomático argentino volvió a Buenos Aires en abril de 1824 y dio cuenta a su Gobierno de todo lo actuado, así como de las notas cambiadas.

La publicación de dicha piezas diplomáticas, ordenada por el ministro Rivadavia en los últimos días del Gobierno de Rodríguez, hizo conocer la verdadera situación del país. Las demás provincias comprendieron que sin emplear la fuerza, no se conseguiría nunca la libertad de la provincia usurpada.

La situación era delicada para el Gobierno de Buenos Aires: la cuestión de la Banda Oriental creaba un nuevo motivo de reunión de un Congreso de todas las provincias que el Gobierno porteño convocó, según hemos visto

Durante el Gobierno del general las Heras (Gobernador de la Provincia de Buenos Aires entre 1824 y 1826) surgió la amenaza de un conflicto armado con el Brasil que no fue posible impedir. A principios de 1825, un grupo de patriotas uruguayos asilados en nuestro país resolvieron iniciar una campaña para liberar su suelo natal. Encabezados por Juan Antonio de lavalleja iniciaron desde San Isidro la célebre expedición de los “Treinta y tres orientales”, en abril de 1825. El 19 de ese mes desembarcaron en La Agraciada; obtuvieron la esperada adhesión popular y tras varios combates pusieron sitio a Montevideo. En junio de 1825 un entusiasta Congreso reunido en la Florida proclamaba la reincorporación de la Banda Oriental a las Provincias Unidas. El Congreso general constituyente reunido en Buenos Aires aceptó la incorporación de la Banda Oriental en octubre de ese año; en noviembre se rompían relaciones con el brasil y en diciembre de 1825 el imperio declaraba la guerra a las Provincias Unidas del Río de la Plata. Mientras tanto, el Gobierno de Buenos Aires había tomado precauciones. Desde principios de 1825 el general las Heras había formado y enviado a Concepción del Uruguay, en Entre Ríos un Ejército Nacional de 8000 hombres que puso bajo las órdenes del general Martín Rodríguez y que fue denominado “Ejército de Observación” también armó una flota que fue comandada por el prestigioso almirante Brown; la legislatura de Buenos Aires dictó una ley que proporcionaba al Gobierno los fondos necesarios para costear esos preparativos militares.

La declaración de guerra del imperio tuve tuvo graves consecuencias políticas para nuestro país. Se consideró necesario crear un Gobierno general desapareció la autonomía de la provincia de Buenos Aires y el Gobierno de las Heras que debió haber concluido normalmente 1828 desapareció el 7 de marzo de 1826.

Ley de presidencia y designación de Rivadavia

La guerra con el Brasil creó la necesidad de un Gobierno central fuerte. El Congreso dispuso la creación de un Poder Ejecutivo nacional, desempeñado por un ciudadano que llevaría el título de Presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata. El 7 de febrero de 1826 el Congreso eligió Presidente a Don Bernardino Rivadavia (1826-1827), casi por unanimidad.

La guerra con el Brasil

En diciembre de 1825 el Gobierno de Brasil declaró la guerra a las Provincias Unidas del Río de la Plata sabemos también que un Ejército dirigido por el general Martín Rodríguez se mantenía en observación junto al río Uruguay.

A fines de enero de 1826 el general Martín Rodríguez cruzaba el río Uruguay con las fuerzas argentinas y pasaba a la Banda Oriental donde se incorporaron los cuerpos voluntarios uruguayos organizados por Lavalleja. Por entonces Rivadavia ya había asumido la presidencia de las Provincias Unidas y había encomendado a su ministro de guerra, Carlos de Alvear, el mando del Ejército Republicano.

El Ejército Nacional o Ejército Republicano, consiguió poner en servicio 9000 hombres. El Ejército imperial brasileño tenía bajo las armas 20.000 hombres a las órdenes del marqués de Barbacena. Alvear dispuso oportunamente el avance hacia el estado brasileño de Río Grande del Sud, Y después de triunfar en los combates de Camacuá, Bacacay, Yerbal y Ombú resolvió librar una acción decisiva contra las fuerzas imperiales.

Los argentinos, hábilmente dirigidos por jefes veteranos como Paz, Lavalle, Rodríguez, Soler, Olavarría Mansilla, Brandsen, Iriarte y Lavalleja, entre otros, obtuvieron una brillante victoria: ambos ejércitos se encontraron en los llanos de Ituzaingó el 20 de febrero de 1827. Después de varias horas de combate el Ejército Imperial fue completamente derrotado; los brasileños se retiraron en desorden hacia el norte. 

Por su parte, Brown combatía a la escuadra brasileña que había bloqueado Montevideo y Buenos Aires, derrotándola sucesivamente en Los Pozos (cerca de Buenos Aires), Quilmes y Punta Lara, y por fin, decisivamente en el combate de Juncal (isla situada en el desembarco del río Uruguay), el 9 de febrero de 1827.

Gestiones de paz con el Brasil

A pesar del triunfo de sus armas, tanto en tierra como en el Río de la Plata, a la situación de las Provincias Unidas será difícil; más aún, por supuesto, la del Brasil. Ambos gobiernos iniciaron gestiones en Londres para solicitar el apoyo británico y tratar de convenir la paz entre nuestro país y el Imperio. El Gobierno inglés – cuyo primer ministro era en ese momento el gran estadista George Canning –  designó representante suyo a Lord Ponsonby, que ofreció, primeramente al Imperio y después a las Provincias Unidas, la siguiente alternativa para llegar a la paz: o la Provincia Oriental se incorpora otra vez a sus hermanas del Río de la Plata mediante una indemnización pecuniaria al Brasil, o se declaraba independiente….. Rivadavia recibió con reserva esta última proposición; temía la reacción popular pues la opinión pública siempre había considerado a la Banda Oriental como parte integrante de las Provincias Unidas. Pero después de muchas reflexiones y seguro de contar con el apoyo del general Alvear y de los principales jefes del vencedor ejército argentino aceptó la sugerencia; la situación política del momento indicaba que era oportuno aceptar la sugestión británica.  Rivadavia envió entonces al Brasil a don Manuel J García con instrucciones precisas de aceptar una de las dos propuestas británicas.

Inexplicablemente el doctor García firmó un tratado de paz totalmente opuesto al que le señalaban sus instrucciones. Según sus cláusulas, las Provincias Unidas, vencedoras en la contienda resultaban totalmente vencidas: entregaban al Brasil la Provincia Oriental, que quedaba incorporada legalmente al Imperio; se obligaban además a destruir definitivamente Las fortificaciones de la isla de Martín García y a declarar la libre navegación del Río de la Plata.

Renuncia de Rivadavia y nueva disgregación política del país

El insólito tratado firmado por García fue rechazado con indignación por Rivadavia y el Congreso de Buenos Aires. El gran estadista se sintió profundamente afectado; el repudio de la Constitución de 1826, además significaba el fracaso de su política centralista. Desalentado Rivadavia resolvió alejarse de la vida pública y presentó su renuncia al Congreso el 27 de junio de 1827. 

El Congreso en su sesión del 30 de junio de 1827, aceptó la renuncia, y en la sesión del 3 de julio dictó una ley que disponía su propia disolución, por lo que ella establecidas sólo seguiría funcionando el Congreso hasta que se instalará la nueva Convención Nacional. A la vez, se dejó en libertad la provincia de Buenos Aires para darse nuevamente sus propias instituciones. 

Desaparecido por segunda vez el gobierno nacional,  vuelve a componerse la historia de nuestro país de varias historias paralelas. El 13 de julio de agosto de agosto de 1827 asumió el coronel Manuel Dorrego el cargo de gobernador de la provincia de Buenos Aires. El presidente provisional Vicente López y Planes elevó entonces su renuncia al Congreso, este quedó disuelto pocos días después el gobernador de Buenos Aires tomó a su cargo las relaciones exteriores de todas las provincias y además los asuntos de la guerra internacional.

La paz con el imperio

Triunfadoras en ituzaingó y en Juncal, las Provincias Unidas estaban empero exhaustas financieramente y presas, como vimos de graves conflictos internos; por su parte el Brasil no tenía más remedio que enfrentarse con su completa derrota militar y naval. Llegado al poder, Dorrego reanudó las negociaciones y envió a Río de Janeiro como representantes argentinos a los generales Tomás Guido y Juan Ramón Balcarce, que el 27 de agosto de 1828 firmaron el tratado preliminar de paz en el que se reconocía la independencia de la Banda Oriental este tratado fue ratificado en Montevideo por el Brasil y las Provincias Unidas el 4 de octubre de 1828.

La paz con el Brasil, a pesar de haber contado con la aprobación de los caudillos provinciales, fue recibida muy fríamente en Buenos Aires; era lamentable que el triunfo de nuestras armas tuviera por consecuencia la pérdida de un territorio que siempre había formado parte de las Provincias Unidas.

Versión del Brasil

Tomada de del Portal Brasil Escola

https://guerras.brasilescola.uol.com.br/seculo-xvi-xix/guerra-cisplatina.htm

Guerra de la Cisplatina

Siglos XVI al XIX

La Guerra de la Cisplatina (1825 – 1828) fue un conflicto entre el Imperio de Brasil y las Provincias Unidas del Río de la Plata por el control de la Cisplatina (actual Uruguay).

La Guerra de la Cisplatina fue un conflicto librado por el Imperio de Brasil contra las Provincias Unidas del Río de la Plata (actual Argentina) por el control de Cisplatina, una región que ahora conocemos como Uruguay. Esta fue la primera guerra en la que Brasil participó como nación independiente y duró de 1825 a 1828. El resultado de la confrontación fue desastroso para Brasil, que, además de perder la Cisplatina, tuvo que amargar una intensa crisis económica.

¿Por qué ocurrió la guerra de la  Cisplatina?

La región de la Cisplatina (actual Uruguay) ha sido un lugar de tensión y fricción desde el período colonial. La disputa por la Cisplatina fue planteada por los historiadores en 1680, cuando la Corona portuguesa autorizó la construcción de un fuerte en la orilla oriental del Río de la Plata. En ese momento apareció la Colonia del Sacramento.

La Colonia de Sacramento fue objeto de una intensa disputa entre portugueses y españoles. Se firmaron varios tratados territoriales entre las dos naciones, como el Tratado de Madrid (1750), el Tratado de El Pardo (1761) y el Tratado de Santo Ildefonso (1777). Sin embargo, a pesar de los tratados, la disputa y la incertidumbre sobre el control de Sacramento se mantuvieron durante el siglo XIX.

Desde 1808, D. João VI transfirió la corte portuguesa a Brasil debido a la invasión de Portugal por las tropas napoleónicas. El impacto de esto en Brasil fue inmediato, incluido el tema de las relaciones internacionales. En represalia por la acción española para permitir que las tropas francesas crucen su territorio para invadir Portugal, D. João ordenó la invasión del Sacramento y nombró a la región Cisplatina.

Hubo dos invasiones de los portugueses en la región. En 1816, la Cisplatina fue invadida definitivamente y agregada al territorio del Reino de Portugal, Brasil y los Algarves. Las tropas brasileñas fueron dirigidas por Francisco Frederico Lecor y formadas por aproximadamente 14 mil soldados. Los objetivos, según la lista de Chico Castro, eran dos | 1 |:

  • Reunir bajo el dominio portugués las colonias españolas;
  • Expulsar a un revolucionario local llamado José Artigas.

La ocupación de la Cisplatina por Portugal aumentó la tensión y el desgaste que existían en la región del plata porque el Comandante Lecor estaba muy molesto con la población local, actuando de manera autoritaria. Además, el desgaste del Reino de Portugal con las Provincias Unidas, especialmente con la élite de Buenos Aires (Buenos Aires), había aumentado considerablemente.

En 1822, Brasil declaró su independencia bajo el liderazgo de Don Pedro I, y se confirmó la anexión de Cisplatina al territorio brasileño. La región incluso envió representantes a la Asamblea Constituyente que redactó la primera Constitución de Brasil (que fue rechazada por D. Pedro I en 1823).

Debido a la tensión permanente en la Cisplatina, una rebelión comenzó en 1825, organizada por Juan Antonio Lavalleja. En esta rebelión, Lavalleja y sus aliados (conocidos como los «33 Orientales») declararon la separación de Cisplatina de Brasil y su vínculo con las Provincias Unidas. La actitud de Lavalleja surgió porque él y sus aliados estaban siendo apoyados material y financieramente por los porteños.

Objetivos

Los objetivos de cada lado se pueden resumir de la siguiente manera:

Brasil: Poner fin a la rebelión de la Cisplatina y recuperar el control de la región.

Uruguay: desde el movimiento dirigido por Lavalleja, el objetivo principal era anexarse ​​a las Provincias Unidas, pero había uruguayos que abogaban por la independencia.

Provincias Unidas: Garantizar la anexión de la Cisplatina a su territorio.

Batallas de la Guerra de la Cisplatina

Pedro I, Emperador de Brasil (Imagen)

El 10 de diciembre de 1825, el Brasil de D. Pedro I declaró la guerra a las Provincias Unidas, marcando el comienzo oficial de la Guerra de la Cisplatina. **

Una vez que estalló la rebelión de la Cisplatina, la acción del emperador fue intervenir militarmente para evitar la pérdida de la provincia. La rebelión comenzó en abril de 1825, y las acciones tomadas por el emperador a partir de entonces fueron entendidas por los historiadores como apresuradas. Chico Castro sugiere dos errores capitales cometidos entre el comienzo de la rebelión y la declaración formal de guerra | 2 |:

  • Decreto de diciembre de 1825 que impedía el movimiento de barcos en los puertos de la región del Río de la Plata;
  • Anuncio de D. Pedro I que ofrece recompensas por la captura de Lavalleja y Frutuoso Rivera (aliado militar de la rebelión).

Las acciones de D. Pedro I solo sirvieron para agravar el estado de ánimo en la Cisplatina. Además, el alto gasto y la truculencia de Lecor contra la población local no sirvieron para Brasil. La guerra se declaró oficialmente el 10 de diciembre de 1825, pero los historiadores señalan que antes de eso había habido batallas entre las tropas brasileñas y republicanas (rebeldes de la Cisplatina).

Para empeorar las cosas para Brasil, la economía estaba en ruinas, y el Imperio apenas podía pagar su funcionamiento. Aun así, D. Pedro I decidió declarar la guerra a las Provincias Unidas en la fecha mencionada. Durante el conflicto, se libraron algunas batallas, la mayoría de ellas conflictos a pequeña escala. Algunas de las batallas de la Guerra de la Cisplatino fueron:

Batalla del Rincão das Galinhas: se libró en septiembre de 1825, y las tropas brasileñas fueron derrotadas.

Batalla de Juncal: Batalla naval de febrero de 1827 en la que la Armada brasileña fue derrotada.

Batalla de Ituzaingó: batalla librada el 20 de febrero de 1827 en la que, nuevamente, las tropas brasileñas fueron derrotadas.

Conclusión: ¿Quién ganó la guerra de la Cisplatin?

La derrota sufrida en la Batalla de Ituzaingó fue muy dura para las tropas brasileñas, ya que alrededor de 1.200 brasileños murieron en ella. Poco después, Brasil acordó iniciar negociaciones para abordar la asignación definitiva de la Cisplatina a los uruguayos. El resultado de esta negociación fue la firma de la Convención Preliminar de Paz el 27 de agosto de 1828. En ese momento, Brasil firmó el fin de sus reclamos territoriales sobre Cisplatina y aceptó la derrota militar.

Sin embargo, debe considerarse que los argentinos tampoco lograron sus objetivos, ya que al comienzo del conflicto los uruguayos habían anunciado su conexión con las Provincias Unidas. En este acuerdo, argentinos y brasileños acordaron poner fin a sus reclamos a la Cisplatina y a la independencia de la región. Así surgió la República Oriental del Uruguay.

Consecuencias

Las consecuencias de esta guerra para Brasil fueron muy serias. En primer lugar, la guerra amplió la crisis económica que golpeó al país. El gasto en el conflicto fue enorme y quebró la economía brasileña. Además, esta situación se vio agravada por el hecho de que durante los años de guerra la Casa de la Moneda emitió grandes cantidades de dinero, lo que causó su devaluación.

La guerra también contribuyó a erosionar la imagen de D. Pedro I. El emperador había estado erosionándose continuamente desde 1822 debido a su autoritarismo. Al final de la guerra, la derrota y la crisis económica hicieron caer su popularidad.

| 1 | CASTRO, Chico. La noche de las botellas. Brasilia: Senado Federal, Junta Editorial, 2013, p. 122)

| 2 | Igual, p. 124-125.

* Créditos de imagen: Commons

** Créditos de imagen: Georgios Kollidas y Shutterstock

Por Daniel Neves, Graduado en HistóriaPintura de Juan Manuel Blanes retratando os 33 orientais, o grupo que declarou a separação da Cisplatina do Brasil e sua vinculação com Buenos Aires.*

Pintura de Juan Manuel Blanes retratando os 33 orientais, o grupo que declarou a separação da Cisplatina do Brasil e sua vinculação com Buenos Aires.*         

Parar leer: ¿A quién debería pertenecerle la banda oriental? Elementos para comprender la Independencia de Brasil a partir del Río de la Plata João Paulo Pimenta

Mis observaciones

Estaba tentado a escribir conclusiones… pero  dejó las mismas a los lectores, yo voy a a tratar de sintetizar las posiciones de cada parte.  Estoy en pleno estudio de estas cuestiones y las iré comentando con el tiempo para ilustrar el juicio de los interesados, por lo tanto quizás alguna vez escribiré mis conclusiones.

Por un lado desde la versión uruguaya de Benjamín Nahum me transmite la idea de que la independencia del territorio uruguayo fuera algo que se comenzó a gestar aún antes de 1810 y que logra su objetivo luego de la guerra del Brasil.  La versión Argentina apunta diametralmente opuesto y ve a la Banda Oriental, a la Provincia Oriental como una parte que se separa luego de la Guerra con el Brasil.  La guerra ganada en las armas y perdida en la diplomacia. Por eso eso se escucha en Argentina que   “Uruguay es/era una provincia nuestra”.

La versión de los hechos desde el Brasil, da cuenta de derechos preexistentes sobre esa región y por lo tanto lamenta la pérdida del mismo. Si el actual Uruguay y Argentina tienen una visión más de voluntades de pueblos pugnando por sus ideales, el Brasil parece centrarse más en el territorio mismo. No en vano hemos escuchado ese chiste brasilero que dice: ¿Qué es el Uruguay? Una provincia brasileña con 3 millones de argentinos.

Como siempre y con mucho gusto recibiré sus comentarios, correcciones y aportes.

Constitución de las Provincias Unidas en Sud America (1819)

Sancionada y mandada Publicar por el Soberano Congreso General Constituyente en 22 de abril de 1819

La Constitución Argentina de 1819 fue el proyecto de constitución aprobado en 1819 por el Congreso de Tucumán, trasladado a Buenos Aires dos años antes. Por su naturaleza unitaria provocó el rechazo de las provincias, y los caudillos federales se enfrentaron al Directorio de José Rondeau, batiéndolo finalmente. Con todo, parte del articulado se refundió en el siguiente proyecto, la Constitución Argentina de 1826, y a través de ella en la Constitución Argentina de 1853.

http://www.todo-argentina.net/historia-argentina/9-de-julio-1816/imagenes/constitucion-1819.jpg

El proyecto de Constitución fue aprobado por el Congreso y entró en vigencia el 25 de mayo de 1819, encontrando un entusiasta recibimiento por parte del pueblo de Buenos Aires; por el contrario, fue inmediatamente rechazada por las provincias del interior. La mayor crítica por parte del interior — en el Congreso no estaban representadas Salta, San Juan, la provincia Oriental, Misiones, Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe, fue su neto carácter unitario, cuando la mayoría de las provincias sostenía una posición federal. En definitiva las provincias rechazaron el documento y Santa Fe y Entre Ríos decidieron ir a la guerra contra Buenos Aires. Guerra en que las provincias sublevadas contra el Directorio resultaron victoriosas en la batalla de Cepeda, del 1 de febrero de 1820, provocando con ello la caída del entonces Director Supremo José Rondeau, y dando inicio a un período de crisis para la ciudad puerto y su provincia, y de autonomía para las provincias interiores. Fuente Todo-Argentina

Texto de la Constitución

Sección primera. Religión del Estado

Artículo I.- La Religión Católica Apostólica Romana es la religión del Estado. El Gobierno le debe la más eficaz y poderosa protección y los habitantes del territorio todo respeto, cualquiera que sean sus opiniones privadas.

Artículo II.- La infracción del artículo anterior será mirada como una violación de las leyes fundamentales del país.

Sección II. Poder Legislativo

Artículo III.- El Poder legislativo se expedirá por un Congreso Nacional compuesto de dos Cámaras, una de Representantes y otra de Senadores.

Capítulo primero. Cámara de Representantes

Artículo IV.- La Cámara de Representantes se compondrá de diputados elegidos en proporción de uno por cada veinticinco mil habitantes, o una fracción que iguale el número de diecisiete mil.

Artículo V.- Ninguno podrá ser elegido representante sin que tenga las calidades de siete años de ciudadano antes de su nombramiento, veintiséis de edad cumplidos, un fondo de cuatro mil pesos al menos, o en su defecto, arte, profesión u oficio útil. Que sea del fuero común y no esté en dependencia del Poder Ejecutivo por servicio a sueldo.

Artículo VI.- Durarán en su representación cuatro años, pero se renovarán por mitad al fin de cada bienio. Para verificarlo los primeros representantes, luego que se reúnan, sortearán los que deben salir en el primer bienio. El reemplazo de éstos se hará por los que con la anticipación conveniente elijan los pueblos a quienes correspondan.

Artículo VII.- La Cámara de Representantes tiene exclusivamente la iniciativa en materia de contribuciones, tasas e impuestos, quedando al Senado la facultad de remitirlas, rehusarlas u objetarles reparos.

Artículo VIII.- Ella tiene el derecho privativo de acusar de oficio, o a instancia de cualquier ciudadano, a los miembros de los tres Grandes Poderes, a los Ministros de Estado, Enviados a las Cortes extranjeras, Arzobispos y Obispos, Generales de los ejércitos, Gobernadores y jueces superiores de las provincias y demás empleados de no inferior rango de los nombrados: por los delitos de traición, concusión, malversación de los fondos públicos, infracción de Constitución u otros que según las leyes merezcan pena de muerte o infamia.

Artículo IX.- Los representantes serán compensados por sus servicios con la cantidad y del fondo que señale la Legislatura, siendo su distribución del resorte exclusivo de dicha Cámara.

Capítulo II. Senado

Artículo X.- Formarán el Senado los senadores de provincia, cuyo número será igual al de las provincias; tres senadores militares cuya graduación no baje de Coronel Mayor; un Obispo y tres eclesiásticos, un senador por cada Universidad y el Director del Estado, concluido el tiempo de su gobierno.

Artículo XI.- Ninguno será nombrado senador que no tenga la edad de treinta años cumplidos, nueve de ciudadano antes de su elección, un fondo de ocho mil pesos, una renta equivalente o una profesión que lo ponga en estado de ser ventajoso a la sociedad.

Artículo XII.- Durarán en el cargo por el tiempo de doce años, renovándose por terceras partes cada cuatro. La suerte decidirá quiénes deban salir en el primero y segundo cuatricinio.

Artículo XIII.- El ex Director permanecerá en el Senado hasta que sea reemplazado por el que le sucediese en el mando.

Artículo XIV.- Los senadores por las provincias se elegirán en la forma siguiente: Cada Municipalidad nombrará un capitular y un propietario, que tenga un fondo de diez mil pesos al menos, para electores. Reunidos éstos en un punto en el centro de la provincia, que designará el Poder Ejecutivo, elegirán tres sujetos de la clase civil, de los que uno al menos sea de fuera de la provincia. Esta terna se pasará al Senado (la primera vez al Congreso) con testimonio íntegro del acta de elección. El Senado, recibidas todas las ternas y publicadas por la Prensa, hará el escrutinio, y los que tuvieren el mayor número de sufragios, computados por provincias, serán senadores. Si no resultase pluralidad, la primera vez el Congreso y en lo sucesivo el Senado hará la elección de entre los propuestos.

Artículo XV.- Los senadores militares serán nombrados por el Director del Estado.

Artículo XVI.- Será senador por la primera vez el Obispo de la diócesis donde resida el Cuerpo Legislativo. En lo sucesivo se elegirá el Obispo senador por los Obispos del territorio, remitiendo sus votos al Senado. Publicados por la Prensa se hará el escrutinio, y el que reuniese el mayor número será senador; no resultando pluralidad, decidirá la elección el Senado.

Artículo XVII.- Los Cabildos eclesiásticos, reunidos con el Prelado diocesano, curas rectores del Sagrario de la iglesia catedral y rectores de los Colegios (cuando éstos sean eclesiásticos) elegirán tres individuos del mismo estado, de los cuales uno al menos sea de otra diócesis. Remitidas y publicadas las ternas con sus actas, los tres que reúnan mayor número de sufragios, computados por las iglesias, serán senadores; en caso de igualdad, el Congreso o Senado decidirá la elección.

Artículo XVIII.- Al Senado corresponde juzgar en juicio público a los acusados por la Sala de Representantes.

Artículo XIX.- La concurrencia de las dos terceras partes de sufragios harán sentencia contra el acusado, únicamente al efecto de separarlo del empleo o declararlo inhábil para obtener otro.

Artículo XX.- La parte convencida quedará, no obstante, sujeta a acusación, juicio y castigo conforme a la ley.

Capítulo III. Atribuciones comunes a ambas Cámaras

Artículo XXI.- Ambas Cámaras se reunirán por primera vez en esta capital y en lo sucesivo en el lugar que ellas mismas determinen, y tendrán sus sesiones en los meses de marzo, abril y mayo, y septiembre, octubre y noviembre.

Artículo XXII.- Cada Sala será privativamente el juez para calificar la elección de sus miembros con mayoría de un voto sobre la mitad.

Artículo XXIII.- Nombrará su presidente, vicepresidente y oficiales; señalará el tiempo de la duración de unos y otros y prescribirá el orden para los debates y para facilitar el despacho de sus deliberaciones.

Artículo XXIV.- Ninguna de las Salas podrá deliberar mientras no se hallen reunidas ambas, respectivamente, en el lugar de las sesiones, al menos en las dos terceras partes de sus miembros; pero un número menor podrá compeler a los ausentes a la asistencia en los términos y bajo los apremios que cada Sala proveyere.

Artículo XXV.- Cada Sala llevará un diario de sus procedimientos, que se publicará de tiempo en tiempo, exceptuando aquellas partes que, a su juicio, requieran secreto. Los votos de aprobación o negación de los miembros de una y otra Sala se apuntarán en el diario, si lo exigiese así una quinta parte de ellos.

Artículo XXVI.- Los senadores y representantes no serán arrestados ni procesados durante su asistencia a la Legislatura y mientras van y vuelven de ella, excepto el caso de ser sorprendidos in fraganti en la ejecución de algún crimen que merezca pena de muerte, infamia u otra aflictiva, de lo que se dará cuenta a la Sala respectiva con la sumaria información del hecho.

Artículo XXVII.- Los senadores y representantes, por sus opiniones, discursos o debates, en una u otra Sala no podrán ser molestados en ningún lugar; pero cada Sala podrá castigar a sus miembros por desorden de conducta, y con la concurrencia de las dos terceras partes expeler a cualquiera de su seno.

Artículo XXVIII.- En el caso que expresa el Artículo XXVI, o cuando se forma querella por escrito contra cualquier senador o representante por delitos que no sean del privativo conocimiento del Senado: examinado el mérito del sumario en juicio público podrá cada Sala con dos tercios de votos separar al acusado de su seno y ponerlo a disposición del Supremo Tribunal de Justicia para su juzgamiento.

Artículo XXIX.- Ningún senador o representante podrá ser empleado por el Poder Ejecutivo sin su consentimiento y el de la Cámara a que corresponda.

Artículo XXX.- Cada una de las Cámaras podrá hacer comparecer en su Sala a los Ministros del Poder Ejecutivo para recibir los informes que estime convenientes.

Capítulo IV. Atribuciones del Congreso

Artículo XXXI.- Al Congreso corresponde privativamente formar las leyes que deben regir en el territorio de la Unión.

Artículo XXXII.- Decretar la guerra y la paz.

Artículo XXXIII.- Establecer derechos, y por un tiempo que no pase de dos años imponer para las urgencias del Estado contribuciones proporcionalmente iguales en todo el territorio.

Artículo XXXIV.- Fijar, a propuesta del Poder Ejecutivo, la fuerza de línea de mar y tierra para el servicio del Estado en tiempo de paz y determinar por sí el número de tropas que haya de existir en el lugar donde tenga sus sesiones.

Artículo XXXV.- Mandar construir y equipar una Marina nacional.

Artículo XXXVI.- Recibir empréstitos sobre los fondos del Estado.

Artículo XXXVII.- Reglar las formas de todos los juicios y establecer Tribunales inferiores a la Alta Corte de Justicia.

Artículo XXXVIII.- Crear y suprimir empleos de toda clase.

Artículo XXXIX.- Reglar el comercio interior y exterior.

Artículo XL.- Demarcar el territorio del Estado y fijar los límites de las provincias.

Artículo XLI.- Habilitar puertos nuevos en las costas del territorio cuando lo crea conveniente, y elevar las poblaciones al rango de villas, ciudades o provincias.

Artículo XLII.- Formar planes uniformes de educación pública y proveer de medios para el sostén de los establecimientos de esta clase.

Artículo XLIII.- Recibir anualmente del Poder Ejecutivo la cuenta general de las rentas públicas, examinarla y juzgarla.

Artículo XLIV.- Asegurar a los autores o inventores de establecimientos útiles privilegios exclusivos por tiempo determinado.

Artículo XLV.- Reglar la moneda, los pesos y medidas.

Capítulo V. Formación y sanción de las Leyes

Artículo XLVI.- Las leyes pueden tener principio en cualquiera de las dos Cámaras que componen el Poder Legislativo.

Artículo XLVII.- Se exceptúan de esta regla las relativas a los objetos de que trata el artículo séptimo.

Artículo XLVIII.- Todo proyecto de ley se leerá en tres sesiones distintas, mediando entre cada una de ellas tres días al menos; sin esto no se pasará a deliberar.

Artículo XLIX.- Los proyectos de ley y demás resoluciones del Cuerpo Legislativo para su aprobación deberán obtener la mayoría de un voto al menos sobre la mitad de los sufragios en cada una de las Cámaras constitucionalmente reunidas.

Artículo L.- Aprobado el proyecto en la Cámara donde haya tenido principio, se pasará a la otra para que, discutido en ella del mismo modo que en la primera, lo repare, apruebe o deseche.

Artículo LI.- Ningún proyecto de ley desechado por una de las Cámaras podrá repetirse en las sesiones de aquel año.

Artículo LII.- Los proyectos de ley constitucionalmente aprobados por ambas Cámaras pasarán al Director del Estado.

Artículo LIII.- Si él los suscribe o en el término de quince días no los devuelve objecionados, tendrán fuerza de ley.

Artículo LIV.- Si encuentra inconveniente los devolverá objecionados a la Cámara donde tuvieron su origen.

Artículo LV.- Reconsiderados en ambas Cámaras, dos tercios de sufragios en cada una de ellas harán su última sanción.

Sección III. Poder Ejecutivo

Capítulo primero. Naturaleza y calidades de este poder

Artículo LVI.- El Supremo Poder Ejecutivo de la nación se expedirá por la persona en quien recaiga la elección de Director.

Artículo LVII.- Ninguno podrá ser elegido Director del Estado que no tenga las calidades de ciudadano, natural del territorio de la Unión, con seis años de residencia en él inmediatamente antes de la elección y treinta y cinco de edad cuando menos.

Artículo LVIII.- Tampoco podrá ser elegido el que se halle empleado en el Senado o en la Cámara de Representantes.

Artículo LIX.- Antes de entrar al ejercicio del cargo hará el Director electo, en manos del presidente del Senado a presencia de las dos Cámaras reunidas, el juramento siguiente:

«Yo N. juro por Dios Nuestro Señor y estos Santos Evangelios que desempeñaré fielmente el cargo de Director que se me confía; que cumpliré y haré cumplir la Constitución del Estado, protegeré la Religión Católica y conservaré la integridad e independencia del territorio de la Unión.»

Artículo LX.- Durará en el cargo por el tiempo de cinco años.

Artículo LXI.- En caso de enfermedad, acusación o muerte del Director del Estado, administrará provisionalmente el Poder Ejecutivo el presidente del Senado, quedando entre tanto suspenso de las funciones de senador.

Capítulo II. Forma de la elección del director del Estado

Artículo LXII.- El Director del Estado será elegido por las dos Cámaras reunidas.

Artículo LXIII.- Presidirá la elección el presidente del Senado y hará en ella de vicepresidente el presidente de la Cámara de Representantes.

Artículo LXIV.- Los votos se entregarán escritos y firmados por los vocales y se publicarán con sus nombres.

Artículo LXV.- Una mayoría de un voto sobre la mitad de cada Cámara hará la elección.

Artículo LXVI.- Si después de tres votaciones ninguno obtuviese la expresada mayoría, se publicarán los tres sujetos que hayan obtenido el mayor número y por ellos sólo se sufragará en las siguientes votaciones.

Artículo LXVII.- Si reiterada ésta hasta tres veces ninguno de los tres propuestos reuniese la mayoría que exige el artículo LXV, se excluirá el que tuviera menor número de votos: en caso de igualdad entre los tres o dos de ellos, decidirá la suerte el que haya de ser excluido, quedando solamente dos.

Artículo LXVIII.- Por uno de éstos se votará de nuevo.

Artículo LXIX.- Si repetida tres veces la votación no resultase la Mayoría expresada, se sacará por suerte el Director de entre los dos.

Artículo LXX.- Todo esto deberá verificarse acto continuo desde que se dé principio a la elección.

Artículo LXXI.- Se procederá a ella treinta días antes de cumplir su término el Director que concluye; en caso de muerte deberá hacerse la elección dentro de quince días.

Artículo LXXII.- Entre tanto se posesiona del cargo el nuevamente nombrado, subsistirá en el Gobierno el que lo esté ejerciendo; pero al electo se le contarán los cinco años desde el día en que aquél haya cumplido su término.

Artículo LXXIII.- El Director del Estado sólo podrá ser reelegido por una vez con un voto sobre las dos terceras partes de cada Cámara.

Capítulo III. Atribuciones del Poder Ejecutivo

Artículo LXXIV.- El Director del Estado es Jefe Supremo de todas las fuerzas de mar y tierra.

Artículo LXXV.- Publica y hace ejecutar las leyes que han recibido sanción.

Artículo LXXVI.- Hace la apertura de las sesiones del Cuerpo Legislativo en los períodos de renovación de la Cámara de Representantes en la sala del Senado: informando en esta ocasión sobre el estado del Gobierno, mejoras o reformas y demás que considere digno de poner en su conocimiento, lo que se publicará por la Prensa.

Artículo LXXVII.- Convoca extraordinariamente el Cuerpo Legislativo cuando así lo exija el interés del país durante la interrupción de las sesiones.

Artículo LXXVIII.- Puede proponer por escrito al Cuerpo Legislativo en sus Cámaras los proyectos, medidas, mejoras o reformas que estimare necesarias o convenientes a la felicidad del Estado.

Artículo LXXIX.- Publica la guerra y la paz; forma y da dirección a los ejércitos de mar y tierra para defensa del Estado y ofensa del enemigo.

Artículo LXXX.- Rechaza las invasiones de los enemigos exteriores, previene las conspiraciones y sofoca los tumultos populares.

Artículo LXXXI.- Nombra por sí solo los Generales de los ejércitos de mar y tierra, los embajadores, enviados y Cónsules cerca de las naciones extranjeras y los recibe de ellas.

Artículo LXXXII.- Nombra y destituye a sus ministros: la responsabilidad de éstos la determinará la ley.

Artículo LXXXIII.- Puede, con parecer y consentimiento de dos terceras partes de senadores presentes en número constitucional, celebrar y concluir tratados con las naciones extranjeras; salvo el caso de enajenación o desmembración de alguna parte del territorio, en que deberá exigirse el consentimiento de dos tercios de la Cámara de Representantes.

Artículo LXXXIV.- Expide las cartas de ciudadanía con sujeción a las formas y calidades que la ley prescriba.

Artículo LXXXV.- Nombra a todos los empleos que no se exceptúan especialmente en esta Constitución y las leyes.

Artículo LXXXVI.- Nombra los Arzobispos y Obispos a propuesta en terna del Senado.

Artículo LXXXVII.- Presenta a todas las dignidades, canongías, prebendas y beneficios de las iglesias-catedrales, colegiatas y parroquiales, conforme a las leyes.

Artículo LXXXVIII.- Todos los objetos y ramos de Hacienda y Policía, los establecimientos públicos nacionales, científicos, y de todo otro género, formados o sostenidos con fondos del Estado, las casas de moneda, bancos nacionales, correos, postas y caminos son de la suprema inspección y resorte del Director del Estado, bajo las leyes u ordenanzas que los rigen o que en adelante formare el Cuerpo Legislativo.

Artículo LXXXIX.- Puede indultar de la pena capital a un criminal o conmutarla, previo informe del Tribunal de la causa, cuando poderosos y manifiestos motivos de equidad lo sugieran o algún grande acontecimiento feliz haga plausible la gracia, salvos los delitos que la ley exceptúa.

Artículo XC.- Confirma o revoca con arreglo a ordenanza las sentencias de los reos militares pronunciadas en los Tribunales de su fuero.

Artículo XCI.- Recibirá por sus servicios en tiempos determinados una compensación, que le señalará el Cuerpo Legislativo, la cual ni se aumentará ni disminuirá durante el tiempo de su mando.

Sección IV. Poder Judicial

Capítulo único. Corte Suprema de Justicia

Artículo XCII.- Una Alta Corte de Justicia, compuesta de siete jueces y dos fiscales, ejercerá el Supremo Poder Judicial del Estado.

Artículo XCIII.- Ninguno podrá ser miembro de ella si no fuere letrado, recibido con ocho años de ejercicio público y cuarenta de edad.

Artículo XCIV.- Los miembros de la Alta Corte de Justicia serán nombrados por el Director del Estado con noticia y consentimiento del Senado.

Artículo XCV.- El Presidente será electo cada cinco años a pluralidad de sufragios por los miembros de ella y sus fiscales.

Artículo XCVI.- La Alta Corte de Justicia nombrará los oficiales de ella en el número y forma que prescribirá la ley.

Artículo XCVII.- Conocerá exclusivamente de todas las causas concernientes a los enviados y cónsules de las naciones extranjeras; de aquellas en que sea parte una provincia, o que se susciten entre provincia y provincia, o pueblos de una misma provincia, sobre límites u otros derechos contenciosos; de las que tengan su origen de contratos entre el Gobierno Supremo y un particular, y últimamente, de las de aquellos funcionarios públicos de que hablan los Artículos XX y XXVIII.

Artículo XCVIII.- Conocerá en último recurso de todos los casos que descienden de Tratados hechos bajo la autoridad del Gobierno; de los crímenes cometidos contra el derecho público de las naciones, y de todos aquellos en que, según las leyes, haya lugar a los recursos de segunda suplicación, nulidad o injusticia notoria.

Artículo XCIX.- Los juicios de la Alta Corte y demás tribunales de justicia serán públicos; produciéndose en la misma forma los votos de cada juez para las resoluciones o sentencias de cualquier naturaleza que ellas sean.

Artículo C.- Informará de tiempo en tiempo al Cuerpo Legislativo de todo lo conveniente para las mejoras de la administración de justicia, que seguirá gobernándose por las leyes que hasta el presente, en todo lo que no sea contrario a esta Constitución.

Artículo CI.- Cada seis meses recibirá de las Cámaras de Justicia una razón exacta de las causas y asuntos despachados en ellas y de las que quedan pendientes, su estado, tiempo de su duración y motivos de demora: instruida con el diario del despacho que deben llevar los escribanos de Cámara, a fin de que, estando a la mira de que la justicia se administre con prontitud, prevea lo conveniente a evitar retardaciones indebidas.

Artículo CII.- Los individuos de esta Corte ejercerán el cargo por el tiempo de su buena comportación y no podrán ser empleados por el Poder Ejecutivo en otro destino sin su consentimiento y el de la misma Corte.

Artículo CIII.- El Cuerpo Legislativo les designará una compensación por sus servicios, que no podrá ser disminuida mientras permanezcan en el oficio.

Sección V. Declaración de Derechos

Capítulo primero. Derechos de la Nación

Artículo CIV.- La nación tiene derecho para reformar su Constitución, cuando así lo exija el interés común, guardando las formas constitucionales.

Artículo CV.- La nación, en quien originariamente reside la soberanía, delega el ejercicio de los altos poderes que la representan a cargo de que se ejerzan en forma que ordena la Constitución; de manera que ni el Legislativo puede abocarse el Ejecutivo o Judicial, ni el Ejecutivo perturbar o mezclarse en éste o el Legislativo, ni el Judicial tomar parte en los otros dos, contra lo dispuesto en esta Constitución.

Artículo CVI.- Las corporaciones y magistrados investidos de la autoridad legislativa, ejecutiva y judicial son apoderados de la nación y responsables a ella en los términos que la Constitución prescribe.

Artículo CVII.- Ninguna autoridad del país es superior a la ley: ellas mandan, juzgan o gobiernan por la ley, y es, según ella, que se les debe respeto y obediencia.

Artículo CVIII.- Al delegar el ejercicio de su Soberanía constitucionalmente, la nación se reserva la facultad de nombrar sus representantes y la de ejercer libremente el poder censorio por medio de la Prensa.

Capítulo II. Derechos Particulares

Artículo CIX.- Los miembros del Estado deben ser protegidos en el goce de los derechos de su vida, reputación, libertad, seguridad y propiedad. Nadie puede ser privado de alguno de ellos sino conforme a las leyes.

Artículo CX.- Los hombres son de tal manera iguales ante la ley, que ésta, bien sea penal, preceptiva o tuitiva, debe ser una misma para todos y favorecer igualmente al poderoso que al miserable para la conservación de sus derechos.

Artículo CXI.- La libertad de publicar sus ideas por la Prensa es un derecho tan apreciable al hombre, como esencial para la conservación de la libertad civil en un Estado; se observarán a este respecto las reglas que el Congreso tiene aprobadas provisionalmente, hasta que la Legislatura las varíe o modifique.

Artículo CXII.- Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofenden el orden público ni perjudican a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los Magistrados.

Artículo CXIII.- Ningún habitante del Estado será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe.

Artículo CXIV.- Es del interés y del derecho de todos los miembros del Estado el ser juzgados por jueces los más libres, independientes e imparciales, que sea dado a la condición de las cosas humanas. El Cuerpo Legislativo cuidará de preparar y poner en planta el establecimiento del juicio por Jurados, en cuanto lo permitan las circunstancias.

Artículo CXV.- Todo ciudadano debe estar seguro contra las requisiciones arbitrarias y apoderamiento injusto de sus papeles y correspondencias. La ley determinará en qué casos y con qué justificación pueda procederse a ocuparlos.

Artículo CXVI.- Ningún individuo podrá ser arrestado sin prueba al menos semiplena e indicios vehementes de crimen por el que merezca pena corporal; los que se harán constar en proceso informativo dentro de tres días perentorios, si no hubiese impedimento; pero habiéndolo, se pondrá constancia de él en el proceso.

Artículo CXVII.- Las cárceles sólo deben servir para la seguridad y no para castigo de los reos. Toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarles más allá de lo que aquélla exige, será corregida según las leyes.

Artículo CXVIII.- Ningún habitante del Estado podrá ser penado ni confinado sin que preceda forma de proceso y sentencia legal.

Artículo CXIX.- La casa de un ciudadano es un sagrado, que no puede violarse sin crimen; y sólo podrá allanarse en caso de resistencia a la autoridad legítima.

Artículo CXX.- Esta diligencia se hará con la moderación debida personalmente por el mismo Juez. En caso que algún urgente motivo se lo impida, dará al delegado orden por escrito con las especificaciones convenientes, y se dejará copia de ella al individuo que fuere aprendido, y al dueño de la casa, si la pidiere.

Artículo CXXI.- Las anteriores disposiciones relativas a la seguridad individual no podrán suspenderse.

Artículo CXXII.- Cuando por un muy remoto y extraordinario acontecimiento, que comprometa la tranquilidad pública o la seguridad de la Patria, no pueda observarse cuanto en ellas se previene, las autoridades que se viesen en esta fatal necesidad darán inmediatamente razón de su conducta al Cuerpo Legislativo, quien examinará los motivos de la medida y el tiempo de su duración.

Artículo CXXIII.- Siendo la propiedad un derecho sagrado e inviolable, los miembros del Estado no pueden ser privados de ella ni gravados en sus facultades sin el consentimiento del Cuerpo Legislativo, o por un juicio conforme a las leyes.

Artículo CXXIV.- Cuando el interés del Estado exija que la propiedad de algún pueblo o individuo particular sea destinada a los usos públicos, el propietario recibirá por ella una justa compensación.

Artículo CXXV.- Ninguno será obligado a prestar auxilios de cualquier clase para los ejércitos, ni a franquear su casa para alojamiento de un cuerpo o individuo militar, sino de orden del Magistrado civil según la ley. El perjuicio que en este caso se infiera al propietario será indemnizado competentemente por el Estado.

Artículo CXXVI.- Todos los miembros del Estado tienen derecho para elevar sus quejas y ser oídos hasta de las primeras autoridades del país.

Artículo CXXVII.- A ningún hombre o corporación se concederán ventajas, distinciones o privilegios exclusivos, sino los que sean debidos a la virtud o los talentos; no siendo éstos transmisibles a los descendientes, se prohíbe conceder nuevos títulos de nobleza hereditarios.

Artículo CXXVIII.- Siendo los indios iguales en dignidad y en derechos a los demás ciudadanos, gozarán de las mismas preeminencias y serán regidos por las mismas leyes. Queda extinguida toda tasa o servicio personal bajo cualquier pretexto denominación que sea. El Cuerpo Legislativo promoverá eficazmente el bien de los naturales por medio de leyes que mejoren su condición hasta ponerlos al nivel de las demás clases del Estado.

Artículo CXXIX.- Queda también constitucionalmente abolido, el tráfico de esclavos y prohibida para siempre su introducción en el territorio del Estado.

Sección VI. Reforma de la Constitución

Artículo CXXX.- En ninguna de las Cámaras del Poder Legislativo será admitida una moción para la reforma de uno o más artículos de la Constitución presente, sin que sea apoyada por la cuarta parte de los miembros concurrentes.

Artículo CXXXI.- Siempre que la moción obtenga dicha calidad, discutida en la forma ordinaria, podrá sancionarse con dos tercias partes de votos en cada una de las Salas: que el artículo o artículos en cuestión exigen reforma.

Artículo CXXXII.- Esta resolución se comunicará al Poder Ejecutivo para que, con su opinión fundada, la devuelva dentro de treinta días a la Sala donde tuvo su origen.

Artículo CXXXIII.- Si él disiente, reconsiderada la materia en ambas Cámaras, será necesaria la concurrencia de tres cuartas partes de cada una de ellas para sancionar la necesidad de la reforma; y tanto en este caso como en el de consentir el Poder Ejecutivo, se procederá inmediatamente a verificarla con el número de sufragios prescrito en el artículo CXXXI.

Artículo CXXXIV.- Verificada la reforma, pasará al Poder Ejecutivo para su publicación. En caso de devolverla con reparos, tres cuartas partes de sufragios en cada sala harán su última sanción.

Capítulo final

Artículo CXXXV.- Continuarán observándose las leyes, estatutos y reglamentos que hasta ahora rigen, en lo que no hayan sido alterados ni digan contradicción con la Constitución presente, hasta que reciban de la Legislatura las variaciones o reformas que estime convenientes.

Artículo CXXXVI.- Esta Constitución será solemnemente jurada en todo el territorio del Estado.

Artículo CXXXVII.- Ningún empleado político, civil, militar o eclesiástico podrá continuar en su destino sin prestar juramento de observar la Constitución y sostenerla. Los que de nuevo fuesen nombrados o promovidos a cualquier empleo, o a grados militares o literarios, o se recibieren de algún cargo u oficio público, otorgarán el mismo juramento.

Artículo CXXXVIII.- Todo el que atentare o prestare medios para atentar contra la presente Constitución, será reputado enemigo del Estado y castigado con todo el rigor de las penas, hasta las de muerte y expatriación, según la gravedad de su crimen.

Dada en la Sala de Sesiones, firmada de nuestra mano, sellada con nuestro sello y refrendada por nuestro Secretario en Buenos Aires, a veintidós de abril de mil ochocientos diecinueve, cuarto de la Independencia.

Dr. Gregorio Fúnes, Presidente, Diputado de Tucumán.

Dr. José Mariano Serrano, Vicepresidente, Diputado por Charcas.

Pedro León Gallo, Diputado por Santiago del Estero.

Tomás Godoy Cruz, Diputado por Mendoza.

Dr. Antonio Sáenz, Diputado por Buenos Aires.

Vicente López, Diputado por Buenos Aires.

Alejo Villegas, Diputado por Córdoba.

Jaime Zudañes, Diputado por Charcas.

Dr. José Miguel Díaz Vélez, Diputado por Tucumán.

Juan José Paso, Diputado por Buenos Aires.

Matías Patrón, Diputado por Buenos Aires.

Dr. Domingo Guzmán, Diputado por San Luis.

Dr. Pedro Ignacio de Castro Barros, Diputado por la Rioja.

Pedro Francisco Iriarte, Diputado por Santiago del Estero.

Juan José Viamonte, Diputado por Buenos Aires.

Dr. Pedro Carrasco, Diputado por Cochabamba.

Pedro Ignacio Rivera, Diputado por Mizque.

Dr. José Luis Chorroarrin, Diputado por Buenos Aires.

Dr. José Andrés Pacheco de Melo, Diputado por Chilcas.

Dr. Manuel Antonio Acevedo, Diputado por Catamarca.

Dr. José Eugenio de Elías, Secretario.

APÉNDICE Á LA CONSTITUCIÓN

Art. 1º Mientras la Legislatura arregla el método por el que pueda verificarse cómodamente la elección de un Diputado por cada veinte y cinco mil habitantes, ó una fracción que igual al número de diez y seis mil, se hará la que corresponda para la próxima Cámara, según la base y en la forma que previene el reglamento provisorio.

Art. 2° En caso que alguna Provincia tenga dentro de su dependencia menos de tres Cabildos, siendo dos elegirá cada uno de ellos para el nombramiento de Senadores, tres electores, de los que uno sea capitular y los dos vecinos con el capital que designa el artículo14 de la Constitución. Si la Provincia tuviere dentro de su comprensión un solo Cabildo, elegirá éste seis electores, mitad capitulares y mitad vecinos con el capital indicado; quienes procederán á verificar la elección en la forma que expresa el citado artículo.

Art. 3° La Legislatura reglará desde qué parte del proceso y en qué forma debe verificarse la publicidad de los juicios de que trata el artículo 99.

Art. 4° Sin embargo de que el Congreso al formar la presente Constitución, ha procedido sobre principios de incontestable justicia, en uso del derecho que el país actualmente libre tiene para consolidar su libertad, establecer el orden, y procurarse las ventajas de una administración, que constitucionalmente reglada, debe lograr con mayor celeridad que cualquiera otra el allanamiento del territorio entero, y el goce de una sólida paz para todas las Provincias de la Unión; no queriendo declinar un punto de la liberalidad de sus principios de consideración á los derechos de las Provincias hermanas, que no han podido concurrir á la formación y sanción de ella; ha decretado se conceda á todos los pueblos del territorio del Estado, luego que concurran todos por medio de sus representantes, la facultad de promover y obtener en la primera legislatura reforma de los artículos de la Constitución en los mismos términos que se han establecido; de modo que puedan las mociones de dicha clase ser admitidas si se apoyan por dos miembros, y resolverse con un voto sobre dos terceras partes de cada Sala.

TRATAMIENTO

Art. 5º Los tres altos Poderes reunidos tendrán el tratamiento de Soberanía y Soberano Señor, por escrito y de palabra.

Art. 6° El Congreso Nacional compuesto de las dos Cámaras, que constituyen el Legislativo, tendrá el de Alteza Serenísima y Sernísimo Señor.

Art. 7º Cada una de las dos Cámaras del Legislativo, y los Supremos Poderes Ejecutivo y Judicial, separadamente, tendrán el de Alteza sólo por escrito y de palabra, y el de Señor al principio de las representaciones que se les dirijan.

CEREMONIAL DE ASIENTOS

Art. 8º En la apertura de las sesiones del Congreso que hace el Ejecutivo en cada renovación de la mitad de la Cámara de Representantes, á que deberá concurrir la Alta Corte de Justicia, presidirá la ceremonia el Director del Estado á la derecha del Presidente del Senado, que hará de Vicepresidente, ocupando ambos el centro de la testera: por los lados se sentarán, á la derecha el Presidente de la Cámara de Representantes, y á la izquierda el de la alta Corte.

Art. 9º Ocuparán la derecha de la Sala los Senadores, y los Representantes la izquierda. Enseguida de aquellos se sentarán los miembros de la Alta Corte.

INSIGNIA

Art. 10 Los Senadores y Representantes, mientras ejerzan el cargo usarán de la insignia de un escudo de oro que en el centro tenga grabado este lema – ley – orlada con dos ramos de oliva y laurel.

Art. 11 Lo traerán pendiente del cuello los Senadores con un cordón de oro, y los Representantes con uno de plata; y podrán usar de él dentro y fuera de la Sala.

Art. 12 Los miembros de la Alta Corte vestirán la toga cuando se presenten en traje de ceremonia, y fuera de este caso podrán usar de un escudo de oro que en el centro tenga este lema – Justicia – orlado del mismo modo que el anterior, y pendiente del cuello con un cordón mezclado de oro y plata.

Sala del Congreso de Buenos Aires, Abril treinta de mil ochocientos diez y nueve. – DR. GREGORIO FUNES, Presidente. José Eugenio de Elías, Secretario.

Fuente: Wikisource.

Milonga para los Orientales – Jorge Luis Borges

Milonga que este porteño
dedica a los orientales,
agradeciendo memorias
de tardes y de ceibales.

El sabor de lo oriental
con estas palabras pinto;
es el sabor de lo que es
igual y un poco distinto.

Milonga de tantas cosas
que se van quedando lejos;
la quinta con mirador
y el zócalo de azulejos.

En tu banda sale el sol
apagando la farola
del Cerro y dando alegría
a la arena y a la ola.

Milonga de los troperos
que hartos de tierra y camino
pitaban tabaco negro
en el Paso del Molino.

Milonga del primer tango
que se quebró, nos da igual,
en las casas de Junín
o en las casas de Yerbal.

Como los tientos de un lazo
se entrevera nuestra historia,
esa historia de a caballo
que huele a sangre y a gloria.

Milonga de aquel gauchaje
que arremetió con denuedo
en la pampa, que es pareja,
o en la Cuchilla de Haedo.

¿Quién dirá de quienes fueron
esas lanzas enemigas
que irá desgastando el tiempo,
si de Ramírez o Artigas?

Para pelear como hermanos
era buena cualquier cancha;
que lo digan los que vieron
su último sol en Cagancha.

Hombro a hombro o pecho a pecho,
cuántas veces combatimos.
¡Cuántas veces nos corrieron,
cuántas veces los corrimos!

Milonga del olvidado
que muere y que no se queja;
milonga de la garganta
tajeada de oreja a oreja.

Milonga del domador
de potros de casco duro
y de la plata que alegra
el apero del oscuro.

Milonga de la milonga
a la sombra del ombú,
milonga del otro Hernández
que se batió en Paysandú.

Milonga para que el tiempo
vaya borrando fronteras;
por algo tienen los mismos
colores las dos banderas.

Una hermosa anécdota de China Zorrilla sobre Jorge Luis Borges